En un pueblo de Sevilla viven dos hermanas de 62 y 65 años. Sus vidas son las de miles de mujeres: se levantan, trabajan y buscan sus ratos para divertirse antes de volver a empezar un nuevo día. Son distintas en carácter, físicamente y por la forma de estar en el mundo, pero llevan tantos años juntas que la costumbre se ha convertido en el hilo que las une. Una trabaja en una tienda y prefiere el silencio; la otra es extrovertida y expresiva. No se parecen en casi nada, pero son hermanas. Este corto documental observa los gestos mínimos de su convivencia: cómo se ignoran, se necesitan, se enfrentan o se cuidan. Un retrato íntimo de una relación marcada por el vínculo de sangre y la necesidad, a veces incómoda, de no estar solas.